SITIO de MARIA ELENA SOFIA

TEATRO II

 
 

 

El último baile. 

Obra breve.
Estrenada en el espectáculo NO Matarás, Sala Gregorio de Laferrere, Argentores, 2010.
María Helena Sofía.
PERSONAJES:
Ernesto: Eduardo "Manolo" Manelli  Enfermera: Paula Carriolo

Ernesto (anciano) entra con un trípode que lo ayuda a caminar, puede hacerlo desde la sala, figurándose que salió al jardín. El escenario es su habitación de internado, donde lo aguarda la enfermera. Él está en pantalón de calle, camiseta y pantuflas.
ERNESTO: ¡Enfermera! ¡Enfermera!… ¿Qué clase de lugar es este? Pasillos, pasillos y más pasillos… Todos mienten en este Hospital, perdón… (Lee un cartel) Clínica Geriátrica de Rehabilitación… Que podría salir cuando quisiera, já, me envolvieron como un regalito. (Mira alrededor) ¿Sabés qué hora es? (Puede preguntar a alguien del público. Repite lo que le responden) ¿Vos sos de acá, estás acá? (Escucha) Ah... ¿Alguien sabe qué día es hoy? Este día no me dice nada… Nada me dice nada… ¿Preguntaron por mí? Mi hermano, seguro… ¿No es cierto
que puede ser?... ¿Habrá muerto? Porque si no hubiese venido a verme.
ENFERMERA: (Sin moverse) Ernesto. 
ERNESTO: ¿Dónde viví? Ahí deben estar mis cosas, tengo que acordarme dónde… ¡Enfermera! ¿Y mis cosas? Yo tenía un reloj de pulsera, ¿dónde está? Si alguien me lo sacó voy a hacer flor de escándalo. Yo pregunto y pregunto y ¡nadie sabe nada! 
ENFERMERA: (Es dulce y persuasiva) Ernesto. ¿Qué pasa? No podés andar gritando por los pasillos a estas horas. 
ERNESTO: Tenía que ir al baño… Tenía que hablar con vos. (Le acaricia el pelo)
ENFERMERA: ¿Sobre qué?
ERNESTO: ¡Sobre el asunto ese del que venimos hablando! ¿Me vas a ayudar o no? 
ENFERMERA: (Llevándolo hacia la cama) Abuelo… yo estudié para salvar vidas. 
ERNESTO: ¡Ya no soy nadie, soy un NN, no tengo documentos, casa, teléfono, nada…!
ENFERMERA: No quiero volver a hablar de esto. ¡Basta! ¡No sé cómo se te ocurrió esta idea!
ERNESTO: Pero yo no sé nada de mi vida. ¿Quién soy, quién fui? Ustedes me dicen que abogado, pero no sé… ¿Tengo amigos? 
ENFERMERA: Bueeeno, entendé que una enfermedad como la que vos tuviste lleva su tiempo de recuperación… 
ERNESTO: ¡Accidente cerebro vascular! ACV. ¿Y para qué recuperarme? ¿Quién vino a verme la última vez? ¡Ya no le intereso a nadie! 
ENFERMERA: Tu hijo vino.
(Llegan junto a la cama. Ernesto se sienta.)
ERNESTO: Me pusiste su foto en la mesita de luz, si no… A veces no sé si es él, tengo dudas, ¿cómo era cuando era chiquito? ¿Y el día que nació? Nadie olvida esos días, y yo… No sé, no sé… (Llora, ella lo abraza levemente.)
ERNESTO: Ay, nena, ¿sentís algo por mí? Si sentís algo ayudame…
ENFERMERA: Bueno, serenate que te preparo las pastillas.
ERNESTO: Pastillas no. Sabés qué tenés que administrarme, como vos decís. Por favor, en este mundo ya no hay nada para mí, no quiero vivir… 
ENFERMERA: Me vas a hacer enojar y vos sabés que yo te quiero mucho y te comprendo.
ERNESTO: ¡Soy un animal herido! (En bajo tono) Sacrificame…
Pausa.
ENFERMERA: No puedo. Sueño con ángeles que me señalan con el dedo. A veces me despierto agitada y lloro. ¡Estoy muy sola! Algún día... esto que hago se va a saber y entonces...voy a tener que pagarlo (Pausa) Dios… (Suspira profundamente. Pausa larga. Su expresión cambia. Resuelta saca del bolsillo una jeringa y la prepara. La apoya sobre la mesa.)
(Ernesto no se acuesta, se vuelve y la toma suavemente.)
ERNESTO: ¡Ay, nena, cuarenta años atrás te hubiese invitado a bailar!
ENFERMERA: ¿Sí? Y yo te hubiese aceptado, porque sos buen mozo… 
ERNESTO: Tengo idea de que sé bailar, ¿sabés?… ¿Habré tenido una novia? ¿O una buena compañera de baile? ¿Sería morocha, como vos?
ENFERMERA:(Suavemente hacen como si bailaran) Yo me llamo Claudia, ¿vos?
ERNESTO: Yo Ernesto. No me hagás preguntas difíciles…
ENFERMERA: ¿Y cuántos años tenés? 
ERNESTO: Treinta y seis. 
ENFERMERA: ¿En serio? Parecés más joven. 
ERNESTO: Ahora te llevo a mi casa, acabo de recordar exactamente mi domicilio. Es una casa grande con ventanales, te va a encantar, vas a ver…
ENFERMERA: Todos los días decís lo mismo. 
ERNESTO: ¿Ayer lo dije?
ENFERMERA. Todos los días… 
(Se escucha una música de fondo) 
ERNESTO: …A veces escucho una música hermosa, me pregunto de dónde la conozco, de cuándo… (Bailan) ¿Por qué sos enfermera de viejos como yo… y de todos esos?
ENFERMERA: Se dio así… En casa había un botiquín, jugaba con mis abuelos a que los curaba y ellos se divertían mucho. Después… algo había que hacer…
ERNESTO: Bueno, ahora me vas a curar a mí, sos una santa, curaste a muchos acá…
ENFERMERA: Acostate.
(La enfermera le ayuda a recostarse, lo arropa cariñosamente. Se miran. Sonríen. Enfermera toma la jeringa de la bandeja y le inyecta. Le acomoda las almohadas.)
ERNESTO: Te propongo algo: mañana cuando cobre la jubilación nos vamos de viaje, ¿qué te parece?
ENFERMERA: Es una buena idea.
ERNESTO: Primero pasamos por un Registro Civil y nos casamos…
ENFERMERA: Ahá… Nos casamos, ¿y después? (Pausa) ¿Y después?
(La cabeza de Ernesto cae, su cuerpo se afloja.)
(Enfermera lo deja sobre las almohadas, le da un beso en la frente y apaga la luz.)
FIN